Este proyecto, realizado en colaboración con el Instituto Música, Arte y Proceso, y un tanto precursor, trata de facilitar los procesos de adaptación de personas inmigrantes africanas.
El estrés psicológico al que se enfrentan quienes llegan a Europa en un cayuco ya tuvo su primera fase en el país de origen. La forma amenazante y perturbadora de esta salida, a menudo desemboca en diversas alteraciones emocionales como desesperanza, ansiedad o depresión. Tras la llegada, las aspiraciones defraudadas, la discriminación racial o el desempleo, pueden provocar sentimientos de desconfianza, ira e incluso paranoia. Si el impacto psicológico ha inundado las resistencias y defensas de la persona, nos encontramos con la patología psiquiátrica más específica de los inmigrantes forzosos por el hambre o las guerras: el Trastorno por Estrés Post-Traumático, o la percepción de que nada volverá a estar a salvo.
Bajo la premisa de que “la música -como agente relajante, por su función comunicativa y de lenguaje universal- facilita la expresión de emociones y preocupaciones en un contexto de escucha y atención”, las sesiones grupales regulares de musicoterapia ofrecen un soporte emocional que permite a la persona proveerse de un espacio y un tiempo en los que tiene la oportunidad de expresarse.
La exclusión se vale de los más vulnerables, de los que no son capaces de superar sus heridas psicológicas. Por eso creemos que el tratamiento del estrés y la elaboración del duelo, al beneficiar a la persona, permite combatir los riesgos de fragmentación social.